Meta de producción de 300 MW a biomasa para el año 2030 en RD

Meta de producción de 300 MW a biomasa para el año 2030 en RD
La lucha contra el daño ambiental, provocado mayormente por la contaminación antropogénica, tiene como causa principal la actividad humana, y sobre todo la generación eléctrica. Esto demanda la reducción de los gases de efecto invernadero, dado que estos juegan un papel determinante, de modo que se pueda evitar el aumento progresivo de la temperatura y consecuentemente el calentamiento global. Esto ha llevado a la Convención Marco de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales a una profunda preocupación por el cambio climático. 

La recién celebrada conferencia en Bonn Alemania (COP23) insta al mundo a honrar los compromisos de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) en aras de mantener la temperatura por debajo de los 2 oC. Durante el evento se trajo a colación los fenómenos naturales que azotaron el Caribe en el año 2017, como son los huracanes Irma y María, ambos categoría 5, alcanzando vientos hasta de 300 km/h, causando daños incalculables y pérdidas humanas. 

Dado el hecho de que la República Dominicana está colocado en la misma ruta de los huracanes, no escapa a la posibilidad de la ocurrencia de dichos fenómenos en nuestro país. Es por eso que asumimos con vehemencia el Acuerdo de París, al igual que otros países del mundo que han ratificado sus compromisos de cumplir con la NDC, a través de la puesta en marcha de políticas estatales y una estrategia de desarrollo sostenible del sector energía. 

Sin embargo es inaceptable que a la fecha el país no cuente con el primer megavatio de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), a sabiendas del gran potencial existente de las energías renovables en el país. Aunque es bueno mencionar que la Comisión Nacional de Energía (CNE) ha hecho un gran esfuerzo en esa dirección, muestra de ello es el desarrollo del Estudio Actual y Potencial de la Biomasa que se encuentra en fase de finalización. Otra contribución por parte de la CNE ha sido el otorgamiento de cuatro concesiones provisionales y una concesión definitiva teniendo como portador energético los RSU y el bagazo de la caña. 

La falta de aprovechamiento de los RSU está fundamentada en el hecho de que los ayuntamientos ponen altas exigencias que se tornan en barreras, cuando los inversionistas se acercan a los municipios. A esa complejidad se le adiciona el hecho de que la composición de dichos residuos de nuestros municipios, poseen un elevado componente orgánico, aportando un alto grado de humedad, haciendo más costoso el procesamiento de la basura. En ese sentido, hemos buscado soluciones técnicas, como es el acoplamiento del ciclo combinado y el pago de un “Tipping Fee” a nivel institucional para hacer económicamente sostenible el procesamiento de los residuos, lo cual aún está pendiente de implementarse.

En tal sentido, debemos aprovechar el gran potencial de biomasa en nuestro país, presentado en el mapa de ruta REmap sobre las energías renovables. Este estudio elaborado por IRENA (Agencia Internacional de Energías Renovables), resalta un potencial en bioenergía de 438 MW. Es importante señalar que los 54 MW a partir del bagazo de la empresa Central Romana Corporation están sobreestimados, ya que un volumen importante del bagazo se destina a la producción del furfural.  

Dado el compromiso país de alcanzar la meta de producción de 300 MW en biomasa en la NDC al 2030 del Acuerdo de París, el país debe promover como política de Estado el desarrollo de proyectos municipales y el aprovechamiento del bagazo con la recuperación de los ingenios. Para esto es necesario reglamentar el mercado de los residuos sólidos municipales en el caso de los RSU, con el propósito de disminuir la discrecionalidad y el poder de negociación de los ayuntamientos locales. Tal es el caso del litigio entre la operadora brasileña, Lajún Corporation y el municipio Santo Domingo Este, en la que se puso en riesgo la salud humana de las diferentes demarcaciones.
  
Otro de los subsectores con una alta complejidad por los grandes intereses envueltos es el área cañera, que presenta un proceso de declive progresivo en los últimos años. Éste muestra un bajo aprovechamiento del potencial energético del bagazo que aportaría al logro de la meta de los 300 MW. De modo que esta política de Estado debería también abarcar el sector cañero, con la recuperación de ingenios azucareros, que traería esperanza en estas zonas deprimidas que esperan por el auxilio del gobierno central. Este aprovechamiento estaría bajo el concepto de biorrefinería de calderas y turbogeneradores más eficientes, que además de energía conllevaría a la obtención de una gama de productos mercadeables tales como alimentos, químicos y biocombustibles. Como ejemplo de ello es el caso del Ingenio Pringamosa en la provincia de Hato Mayor convertido en chatarra, a pesar de la vasta experiencia del país en materia de caña de azúcar.

La CNE como entidad encargada de trazar la política energética del país, continuará promoviendo el aprovechamiento energético de los RSU y la recuperación de centrales azucareros con fines bioenergéticos, con el propósito de impactar la pobreza tanto en el subsector cañero como en los vertederos. Esta recuperación de ingenios azucareros además de estar vinculada a los precios del azúcar y etanol a nivel internacional, puede promoverse mediante una alianza público-privada y estar abierta a inversionistas internacionales.